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5 errores que jamás puedes cometer con los textos de tu web

¿Te gustaría tener la receta para no volver a a “guisar” a ojo los textos de tu web? Cuando improvisamos, lo cual a veces sale bien, también corremos el riesgo de equivocarnos, de echar a perder la comida (¡o los textos para tu página web!) y que no haya quien se lo coma.

Está claro que, en este sentido, juega un papel “crucial” la sazón y el gusto de cada uno y es más que recomendable darle “el toque personal”. Pero, no todos controlamos de todo y cualquier profesional de la redacción web tarda horas y horas de vuelo en ir conociendo y perfilando sus propios trucos.

Por eso, si tienes entre manos tus primeros textos web, o estás dándole una vuelta a los que tienes, pero no es tu momento de contar con un profesional, en este artículo quiero compartirte algunos de los errores más frecuentes y que tienen fácil solución.

Textos web que dan la sensación de que han sido poco trabajados

Somos nacidos en la cultura del popurrí y del “cuanto más azúcar, más dulce”, ¿verdad? Posiblemente por ello, a veces se nos suele ir la mano. Es decir, que parece que nos den cuerda y, sobre todo, si el tema nos apasiona, o se trata de hablar de nosotros mismos, ¡es como si el tiempo se detuviera!

Después de páginas y páginas, o de horas hablando, nosotros nos quedamos con la sensación de que han pasado apenas unos minutos, pero a nuestro pobre interlocutor le hemos planchado la oreja.

El caso es que, a la hora de plantear los textos para tu web, una de tus premisas ha de ser: la concreción.

Entonces, lo que me gustaría que tuvieras claro es:

  • No todo es igual de importante en tu historia de marca.
  • Aunque puedas hacer “de todo” (cosa que habría que ver si es lo que más te interesa), es mejor que te centres en tu servicio o producto estrella.
  • Y, por supuesto, hay “paja” variada, como por ejemplo, ciertas expresiones vacías, que no transmiten absolutamente nada al lector, pero complican el texto.

Tú quieres que tu relación con un posible cliente madure y crezca fuerte y sana, por lo que hay un momento para todo. No te precipites.

Que no van al grano

Cuando un lector, posible cliente, visita tu web, lo hace con una serie de preguntas en mente, que espera poder resolver… ¡a la mayor brevedad posible!

Seguramente, ha llegado a ti con un “problema”, está buscando una solución, o cree que necesita lo que tú puedes ofrecerle. Ok, pues no desaproveches la oportunidad.

A veces, por querer hacer las cosas bonitas, por tratar de esconder lo que vendemos, bajo una neblina idealista, como de cuento, lo único que conseguimos es dejar al lector con más preguntas que al principio, cuando llegó a tu web.

De modo que, la idea es centrarte en lo básico. En este punto, lo más importante es: la claridad.

Por lo tanto:

  • Utiliza un lenguaje sencillo, sin demasiados tecnicismos, que puede ser que los demás no entiendan.
  • Mejor frases simples, no demasiado largas. No abuses de las subordinadas, ni de recursos estilísticos, que quizá no controles.
  • Prueba a decir lo mismo, con otras palabras. Este ejercicio te ayudará a rebajar el nivel de abstracción y llevarte las cosas más a tu terreno y por ende, ¡al de tu lector!

Y si quieres aprender más, de la mano de una de las referentes del copy en español, te dejo un artículo de Maïder Tomasena, en el que trata justo sobre este tema.

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Textos para web que despistan

¿Has oído hablar, o has leído el libro de Austin Kleon, Roba como un artista? Vale, quédate con este concepto en mente y en breve lo retomamos.

Unos textos web, para poder ser ágiles y captar la atención del lector, no puedes, jamás de los jamases, ser un párrafo eterno, mal puntuado y sin espacios para respirar.

Tampoco un sinfín de contenidos sin orden, ni jerarquía. Esto hace pensar de más al lector y entorpece la lectura.

De un vistazo, por ejemplo, a través de tus titulares o elementos destacados, esta persona ha de pillar al vuelo la información más relevante, la que no quieres que se pierda bajo ningún concepto.

Como redactora, especializada en temas web, que se mueve en el mundo del marketing online, conozco las distintas estructuras de cada página y cómo moldear los textos de tu web para que transmitan tu mensaje, se graben en la mente de tu posible cliente y conecten con su emocionalidad.

Obviamente, hay maneras más sencillas de acercarse, sin ser profesional.

Cómo solucionarlo

En este caso, tu foco ha de estar puesto en: la inspiración.

Es decir:

  • Busca ejemplos de páginas web que te gusten, por su mensaje y estudiar cómo lo transmiten.
  • Desgrana los textos, uno a uno, y ve entendiendo el objetivo detrás de cada contenido, de cada párrafo.
  • Y después, ¡crea tu propia plantilla y ajústala para utilizarla en tus textos!

De ahí el concepto que te comentaba al principio. No tienes porqué reinventar la rueda para escribir tus textos, inspírate en otros, fusílalos (en el sentido de que veas más allá del texto llano y lo disecciones) y utilízalos de base para crear los tuyos.

Ojo, no he dicho que te los calques, ¿eh? Eso sencillamente es “pan para hoy y hambre para mañana”. Créeme, la gente se va a dar cuenta.

Que asustan al lector

Después de pasar por tu home (o página de inicio) y tu sobre mí, tu lector ha sobrevivido y está a punto de entrar en la cámara secreta de los tesoros: tus servicios.

Se abre la puerta, entra y… encuentra un texto que le habla de “calidad”, “especificaciones técnicas”, aspectos generales de contratación o prestación del servicio. Si esta podría ser tu página, déjame decirte que mientras lo que tú estás queriendo producir es acción, es ánimo, es valentía y predisposición a comprar. En realidad, tu lector tiene la sensación de estar viendo la película de Viernes 13.

No pilla ni una y lo más importante, no sabe qué es lo que tus servicios o productos hacen por él.

Cómo puedes solucionarlo: háblales de beneficios

Un ejercicio que puede ayudarte muchísimo es este que propone Ana, de Marketing Libélula, sobre los 5 para qués de tu servicio o producto.

Y por otro lado:

  • Si tienes un montón de información relevante, pero que es muy técnica, sólo para cierto tipo de público, prueba a entregarla, por ejemplo, a través de un PDF descargable.
  • Busca alternativas u otras estructuras, algo más complejas, por ejemplo, escribiendo una página adicional, con más contenido, por cada uno de tus servicios, si crees que se queda corta la introducción o plantéate compartirla sólo con aquellos que den el paso de escribirte y se animen a charlar contigo.
  • En estas páginas, los testimonios nunca son demasiados. Piensa que no es lo que tú les dices, ni cómo, sino que tienen de primera mano, la experiencia de otros que estuvieron en su situación y es fácil que conecten mejor.
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Textos que aburren

¿Y si… tú no fueras la única opción? Espabila, seguro que no lo eres, aunque te gustaría. En realidad, casi todo está ya inventado, por lo que partimos de la base de que tendrás “competencia”.

Imagina que tu lector, en su búsqueda del Santo Grial, lee tus textos y también los de otros 5-7 como tú. Ahora, pregúntate: ¿por qué iba a elegirme a mí?

Unos textos planos, sin emoción, ni el más mínimo rastro de que ahí detrás hay una persona que siente, padece, con un corazoncito que late… harán que el lector desconecte, seguramente sin llegar al final.

Igual que te cuento esto, aviso a navegantes: ningún extremo es bueno. Así que tus textos tampoco pueden ser súper emocionales. Posiblemente, en ese caso, caigas en alguno de los errores anteriores.

De modo que, céntrate en: el equilibrio.

Unos textos para web que no provocan bostezos

  • Son sutiles, medidos y bien trabajados. Cuentan la historia de la marca, transmiten sus valores en la medida correcta y los momentos exactos.
  • Desprenden un estilo propio, una personalidad que los vuelve reconocibles, que atrapa y los diferencia del resto. Para ello, previamente tendrás que trabajar tu voz de marca.
  • Informan, enseñan, inspiran y entretienen al lector. Lo sé, lo normal es escoger entre todos estos objetivos, pero a la hora de escribir unos textos web de escándalo, no hay opción: necesitas la mejor versión de todos ellos.

En general, aquí tienes bastante material para ponerte a trabajar. Aún así, a modo de resumen, me gustaría ponerle la guinda al pastel.

Para no caer en la mayoría de estos errores tienes un par de soluciones alternativas:

  • Conocer al dedillo a tu cliente ideal y hablarle a él. Quizá te interesa echar, en ese caso, un vistazo a uno de mis artículos, basado en un caso real de un cliente (Hablando el idioma del amor: el de tu cliente).
  • O buscar un profesional con el que tengas feeling y… ¡profesionalizar tus textos!

Yo estaré encantada de ayudarte 😉

Y ahora dime, ¿cuál de estos errores te ha dejado más helado? Espero leerte en los comentarios.

Conchi Sanjerónimo Domingo
hola@conchisanjeronimo.com

Storyteller y redactora web. Ayudo a pequeñas marcas a dar voz a sus ideas, a través de sus comunicaciones, para que juntos hagamos que el mundo avance. Me encanta hacer magia juntando letras y transmitir todas las historias, que aguardan ser contadas, tras una marca con personalidad.

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