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Hablando el idioma del amor: el de tu cliente

“Mira, llevamos un tiempo testeando el mercado y ya hemos perfilado mucho mejor a nuestro cliente objetivo. Así que, estamos cambiando los textos de la web, para adaptar el mensaje mucho mejor a este tipo de perfil. El problema es que somos más técnicos y no tenemos ese toque fresco que darle a los textos para que de verdad enganchen. ¿Nos ayudas?”

Quién podría resistirse… Al menos, yo no. Primera y principal porque creo que tenemos mucho ganado, teniendo en cuenta la primera parte del mensaje: ya tienen claro quién es su cliente natural. Y tú, ¿también lo sabes?

Si es así, te puedes hacer una mejor idea de cómo quieres hablarle y qué quieres transmitirle. Y en base a ello, adaptar el mejor estilo para conectar.

Hoy quiero compartirte algunos consejos para que veas como solucionamos los “retos” de este cliente (de quien no revelaré el nombre), de forma amena y para que puedas extraer tus propias conclusiones.

Prueba y equivócate, antes de dar el siguiente paso

Ya sé que es más bien ortodoxo esto que te digo. A nadie nos gusta “perder” el tiempo, en pruebas y errores, pero no hay otra forma de aprender y recabar información.

Si sigues manteniendo tus ideas e hipótesis en tu cabeza, sin compartirlas, sin testarlas, sencillamente estarás retrasando lo inevitable.

Así que, no tengas miedo (¡o tenlo, pero actúa a pesar de él!) y comienza a recibir feedback de tus ideas, de tus productos o servicios, para poder ir escuchando y ajustándote a las necesidades y gustos reales de tus futuros clientes.

Tip: Establece un perfil de quién es tu cliente, de modo que quede claro meridiano a quién vas a hablarle.

Trata de recoger todo el material posible. Por ejemplo, ejemplos de otro medios (revistas, blogs, etc.) en los que se hablan de esos temas y que sabes que tu cliente consulta. Eso te dará muchas pistas después, a la hora de analizar tu estilo y el que más capta el interés de tu cliente.

Lo sé, a veces las comparaciones son odiosas, ¡pero necesarias!

Aclara tus ideas

A ver, no nos equivoquemos, en tu cabeza, las cosas siempre tienen mucho más sentido (al menos, para ti), del que después suele resultar, ¿verdad? 

Sí, hay veces que piensas en expresarte, en compartir con alguien y, una vez comienzas a hablar, lo que en tu cabeza suele estar muy claro, te vas dando cuenta de cómo se enreda entre tus palabras, tanto que tú mismo sabes que nadie más te está entendiendo.

Quizá es porque tratamos de ser elocuentes, de ponerlo bonito, pero antes de eso, te has olvidado de lo importante: dejar claro lo que querías compartir.

Por eso, lo que yo suelo recomendar es soltarlo sin más. Por ejemplo, en el proceso de trabajo con mis clientes, yo suelo trabajar una sesión de producto o servicio, en las que no paro de hacer preguntas, una detrás de otra, para que contesten muchas veces, casi sin pensar. 

Te sorprendería la de personas que no tienen claro la estructura, los detalles de lo que hacen, o lo que venden, o que sencillamente no han acabado de pensar en todos los detalles, porque no los consideran relevantes.

Bien, esta puede ser una de las mayores causas de retraso, así que aquí va un consejo…

Tip: Los borradores ayudan mucho a tener más claridad sobre qué quieres decir. Después, si tu “estilo” falla, o crees que no conecta con tu cliente natural, los ajustes serán mucho más sencillos. 

Pero, ¡escribe sin miedo! Piensa que aquello que produzcas, nadie tiene porqué verlo. Al menos, no en esa versión inicial. Y por otra parte, tampoco tiene que ser la Biblia. Con una sencilla estructura será más que suficiente para después ajustarte a ella y desarrollarla, sin irte por las ramas.

Mantén la coherencia

Sí, con tus textos, aunque sean la joya de la corona, no se acaba todo. Es más, diría que es justo lo contrario. La comunicación de tu marca no hace más que arrancar. Después viene todo el movimiento hacia el exterior con contenidos, difusión, etc.

Por lo tanto, la senda que marques para tus textos deberás reforzarla después en cada una de las publicaciones que hagas. O sea que si eres algo disperso… ¡mejor deja miguitas de pan! 

Con mis clientes, yo suele trabajar un manual completo que incluye: voz de marca, storytelling del cliente y una prueba de estilo, para que entiendan mejor cómo utilizar todo esto en la comunicación del día a día de la marca.

Pero, veamos cómo puedes adaptarlo tú…

Tip: Crea un manual de estilo, o lo que sea que se le parezca (puede ser tan rudimentario como un Word). Pero una vez hayas dado con ese “estilo” que buscabas, ¡no lo pierdas!

Piensa que, como te decía, tu cliente tendrá acceso a tu marca, desde distintos medios, y en todos debe reconocerte del mismo modo, para no generarle confusión.

Ahora ya puedes ponerte en acción. ¿Sabes por dónde comenzar?

Recuerda que si necesitas ayuda con tus textos, tengo una guía gratuita en la que te cuento Cómo y cuándo abordar tus textos web, según el momento vital de tu negocio, ¡para que te centres en lo importante!

Y tú, ¿también sientes que tus textos no enganchan al público natural para ti, con el que te resulta más fácil conectar? Cuéntame tu caso en los comentarios. ¿Por qué crees que te sucede?

Conchi Sanjerónimo Domingo
hola@conchisanjeronimo.com

Storyteller y redactora web. Ayudo a pequeñas marcas a dar voz a sus ideas, a través de sus comunicaciones, para que juntos hagamos que el mundo avance. Me encanta hacer magia juntando letras y transmitir todas las historias, que aguardan ser contadas, tras una marca con personalidad.

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