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Lecciones de cómo utilizar tus historias personales en los negocios II – La práctica: tu historia de marca

Reconozco que las historias me pierden. Seguro que te diste cuenta en el artículo anterior de esta misma serie, ¿verdad? Soy capaz de perder la noción del tiempo, cuando alguien con un don natural para contarlas, me narra sus aventuras y desventuras, sus idas y venidas y sus más profundos recuerdos. Me embelesan.

Supongo que por eso mismo me dedico a esto: porque quise dar voz a todas esas magníficas ideas que siguen escondidas, por ejemplo, en ti.

Por cierto, ¿conoces la expresión “romper el molde”? Yo la he escuchado centenares de veces, si te soy sincera. La mayoría de ocasiones, justo después de haber roto algo, o haber hecho una de las mías… Así que, ¡supongo que no tenían una connotación positiva.

Sin embargo, para mí, siempre ha significado algo distinto. Escucharla me hacía pensar en “especial”, en “único”, en “singular”. En definitiva, que no habían dos como yo (igual así está mejor, sino… no me hago responsable.)

Por eso, al pensar en tu historia de marca, no he encontrado mejor expresión: “romper el molde”.

Piensa, tu marca puede ofrecer lo mismo, o algo similar a otras. Es posible que incluso, parte de tus valores coincidan con los de otras marcas. O, por qué no vuestros ideales. Y aún así, tu marca, su historia, tienen algo que las hace especiales, genuinas y auténticas: tú.

Esa parte tuya que has puesto en tu marca, será lo que la diferenciará del resto. Lo que le dará fuerza e impactará en tu audiencia. Ese mix entre tu “yo” más personal y tu marca, es lo que rompe el molde.

Así que, hoy quiero recopilar en este artículo, unos consejos simples y muy sencillos, para que, cuando trabajes tu historia de marca y la cuentes, consigas tocar la fibra de quiénes te escuchen.

6 imprescindibles para trabajar y contar tu historia de marca

Exponernos y mostrar nuestra vulnerabilidad siempre cuesta. Al final, nuestras historias somos nosotros. Y a través de ellas, cualquiera puede conocernos.

Para armar la mejor historia de marca, ten en cuenta estos consejos:

Conéctate con tus orígenes

A la hora de contar tu historia, ¡vuelve al origen! Recuerda qué te llevó al camino en el que ahora te encuentras y conéctate con esa emoción. De ahí es de dónde sacarás las verdaderas “perlas” para contar tu historia y harás que sea única.

Y es que, como ya sabrás, cada quién tienen sus propias experiencias, o las vive a su modo.

Y tú, ¿cuál es ese primer recuerdo que tú atesoras acerca de lo que te apasiona?

Encuentra tu fórmula para contar tu historia

¿Se te da bien contar historias, o crees que eres del montón? Está claro que la práctica hace al maestro, pero algo de magia, ¡nunca viene mal!

Pues bien para conseguirlo, sólo necesitas encontrar tu fórmula.

Al final, se trata de encontrar en ti qué recursos tienes, con cuáles de ellos te sientes más cómodo y explotarlos a tu favor.

Por ejemplo, yo soy bastante visual. De modo que, cualquier idea la trabajo mejor, si puedo verla. A la hora de crear las historias de mis clientes, me ayudo de un storyboard. Un tablero con las escenas principales de la historia, que después ya desarrollo, por escrito.

Quizá echar mano de algunas fotos, también podría servirte. Ya que, además, te ayudarán a transmitir, con exactitud, las emociones de cada uno de esos momentos que elijas.

Verás la idea es ser más tú. Cualquier faceta que tengas, puedes usarla a tu favor, si sabes darle una vuelta…

Prueba tu historia hasta que funcione

Es difícil recordar cuándo comenzamos a caminar, ¿verdad? No tenemos ni idea de cómo lo hicimos, ni cuánto nos costó. Sólo lo conocemos por lo que otros nos cuentan. Por eso, a veces, tenemos la sensación de que nacimos sabiendo hacerlo.

Pero, piensa en las primeras veces que hacemos algo: montar en bici, el carnet de coche, la primera vez que cocinamos, etc. Nunca sale como esperamos, es más, nos cuesta varios intentos, hasta que somos capaces de controlar la situación, ¿o no?

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Cuando quieres introducir tu historia, vincular las historias a tu negocio, ocurre lo mismo. Dudas, te sientes inseguro. Pero, además, no todos los públicos a los que vayas a dirigirte son iguales. Es decir, tu historia de marca puede tener un objetivo concreto, para cada ocasión.

Por eso, cuenta siempre con alguien más, prepara bien tu historia, ¡y cuéntasela! Quizá es lo que menos te apetezca, pero recuerda: “hecho mejor que perfecto.” Recibir feedback es lo que más te va a ayudar a seguir mejorando.

El tip que no estabas esperando

El storytelling, en su esencia, es pausado, es lento, es de disfrutar. Por eso requiere de preparación, de tiempo, de estudio. Hay que nutrirse constantemente de historias, para después tener relatos que contar.

Piensa en el romance, en la seducción, en la química, en la conexión… Todo lo bueno necesita de pasión, de tiempo y de poner de nuestra parte.

¿Estás dispuesto a hacer lo mismo para incluir el storytelling en tu negocio?

Deja de querer el “culo” de los demás

Empieza a sentirte a gusto con el que tienes y por favor, ¡sácale partido!

A la hora de aplicar el storytelling al negocio de uno, veo mucho eso de “querer el culo de los demás”, o lo que es lo mismo tratar de hacer lo que otros hacen, porque te gusta.

Esto acaba pasando factura, porque ni suena a ti, ni va contigo. Y toooodo el poder de un buen storytelling, se acaba perdiendo en el camino.

Así que, si quieres utilizar el storytelling en tu negocio, ¡hazlo! Pero siempre desde tu esencia, desde lo que tú eres o lo que tu marca representa y, por favor, empieza a sacar provecho del “culo” único que la genética te ha dado (o en su defecto, de tus recursos propios).

La improvisación también tiene su truco

A la hora de utilizar el storytelling en tu negocio, has de ser sutil y sobre todo, hacer que suene natural, como algo del momento. Sólo así mantendrás ese efecto WOW que tienen las historias.

Para ello, quizá pienses en improvisar… ¡pero nada más lejos de la verdad! Es justo lo contrario. Para mejorar en el uso del storytelling, lo mejor es siempre tener un plan. O lo que es lo mismo, ir dejando miguitas de pan en el camino, para no perderte.

Y cuáles serían esas “miguitas”:

  • El objetivo de tu historia: qué quieres conseguir con ella o cómo quieres que los demás se sientan. ¿Qué sensaciones quieres despertar en los demás?
  • El mensaje principal: según lo que quieras comunicar, o el mensaje que quieras lanzar, utilizarás mejor una u otra historia.
  • El público receptor: si los conoces puedes ajustar tu historia para que les sea fácil identificarse y mantener su atención e interés.
  • La estructura de tu historia: para que sea lo más efectiva posible, mejor tener claro qué forma le darás a tu historia con antelación, de modo que cada una de sus partes sea potente.

A partir de estas pequeñas pistas, ya estás listo para practicar una y otra vez, hasta que tu historia suene natural.

Con estos consejos, puedes comenzar a trabajar sobre una historia de marca que rompa moldes y no deje indiferente a nadie. Me encantará saber qué consejos, de los de arriba, pones en práctica a la hora de trabajar tu historia. Te espero en los comentarios.

Ah, y si quieres que te sirva de filtro, ¡soy toda oídos!

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Conchi Sanjerónimo Domingo
hola@conchisanjeronimo.com

Storyteller y redactora web. Ayudo a pequeñas marcas a dar voz a sus ideas, a través de sus comunicaciones, para que juntos hagamos que el mundo avance. Me encanta hacer magia juntando letras y transmitir todas las historias, que aguardan ser contadas, tras una marca con personalidad.

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