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Miedos que vencer para conectar sinceramente con tu público

Miedos a la hora de emprender… ¿quién no los tiene? Por mi experiencia, en todo este tiempo, me he dado cuenta de que los miedos nos acompañan en el camino.

No es que desaparezcan, sino que al enfrentarlos se vuelven más llevaderos. Menos fuertes.

Son como la niebla espesa que no te deja ver el camino. Pero que, si te atreves a dar el paso, se disipa, enseñándote por dónde has de seguir.

Cada quién tiene los suyos, enfrenta unos distintos. Aunque, en muchas ocasiones coinciden. Porque, al final, como humanos que somos, estamos conectados. Tenemos una especie de ADN común que nos marca.

Pero, qué pasa cuando dejamos que los miedos se adueñen de nosotros. Entonces, el camino se oscurece y es muy difícil avanzar. Nos estancamos, dejamos de crecer.

Emprender conlleva muchas cosas, entre ellas, dejar que nos vean. Mostrarnos, abrirnos al público, volvernos vulnerables. Exponernos y dejar que cada quién opine lo que quiera…

En mi opinión, nadie está preparado para todo esto, cuando empieza. Pero, lo importante es ser consciente de que el miedo está ahí y saber que se puede superar con ahínco y tesón.

Porque otros ya lo hicieron antes…

Por eso, hoy quiero no sólo hablarte de los miedos que vencer si quieres emprender. Hoy me gustaría compartir contigo los testimonios de aquellas personas valientes que los superaron y siguieron su ruta emprendedora hacia delante.

Miedos que vencer para crecer y desarrollar tu emprendimiento

En cada paso del camino, puede que los miedos más recurrentes sean distintos. Al principio, es muy relevante el miedo al fracaso o a la incertidumbre. Pero, a medida que avanzamos, los miedos evolucionan con nosotros.

En este artículo, he querido enfocarme en los miedos que vencer a la hora de comunicar tu proyecto.

Para triunfar con tu idea, es necesario que cuentes tu historia, que comuniques tu marca y la hagas visible. Pero, ¿cómo hacerlo a pesar de todos los miedos que pueden invadirnos?

La exposición, la crítica, el reconocimiento… nos aterran. Pero, es cierto que cada quién los vive a su modo y los supera igualmente, según sus reglas.

A continuación, vamos a ver distintas versiones de estos miedos, con testimonios reales. Para que puedas identificarte, conocer otras experiencias y sacar tus propias conclusiones…

¿Listo? ¡Allá vamos!

#Miedo a no servir de ayuda o no aportar valor

“¿Cómo voy a ayudar al resto?” “¿Quién soy yo para hacer esto?” – éstas son sólo algunas de las preguntas que puedes estar haciéndote.

Pero, todos, de una u otra manera, podemos ayudar con nuestras habilidades, con lo que sabemos, lo que hacemos o quiénes somos.

Gabriela Castelo (@gaby.castelo)

El primer freno con el que me enfrente fue el no saber o no encontrar exactamente en qué puedo ayudar al mundo. Cuando empecé en el mundo del blogging tenía miles de ideas, pero no me detenía a ver si eso era lo que la gente quería, pensaba que era lo que yo quería.

Me daba mucho miedo pensar que lo que realmente quería hacer no era buena idea, o que a las mujeres a las que me quería dirigir no estaban interesadas en lo que tenía que ofrecer.

Y bueno lo primero que tenía que hacer era estar segura de lo que quería hacer.

Pero después me enfrente a que a la gente le interesa su creatividad, pero no le interesa descubrirla, es decir, prefieren aplicarla que conocerla.

Eso me tomo mucho tiempo entenderlo, todas las mujeres a las que yo les hablo saben que son creativas, pero mi trabajo es decirles para donde la lleven para así explotarla.

Así que reconfiguré todo por cuarta vez, y seguí adelante.

Para lograrlo lo primero que hice fue ser honesta conmigo y dejarme sentir lo que quería hacer.

Me puse en sus zapatos para hablar su mismo idioma, quería que ellas supieran que yo pasaba lo mismo que ellas.

Y así cree un proyecto alterno a féminas creativas, de productos físicos en donde hago accesorios florales, trabajo todos los días en él al igual que en mi blog.

Hoy día hablamos el mismo idioma y nos entendemos mejor, tenemos empatía, y así mi experiencia como creativa de más de 16 años la transmito así tal cual.

Los buenos resultados para mi fueron muy evidentes, antes cuando trataba de dar el mensaje de la creatividad como forma de vida, como que la gente no me entendía.

Pero ahora que también hablo de creatividad, pero aplicada, los resultados en empatía, intercambio de comentarios, correos, mensajes privados, asesorías, no puedo decir incrementaron porque antes no había, puedo decir empezaron y con mucha fuerza.

Hoy día estoy creando una comunidad fuerte con mujeres que hacen productos creativos y quieren que esos productos enamoren a sus clientes y sean más vendibles, sé lo que necesitan y puedo ofrecer infoproductos y talleres que van acorde a lo que buscan.

Así que los resultados de hoy día se traducen en ganancias financieras y ganancias de mujeres contentas con su creatividad y esos dos ingredientes hacen mi emprendimiento feliz.

Paulina y Luca (@andandoporelmundo2016)

El mayor miedo que nos hizo dudar en las primeras fases de nuestro proyecto fue lo que llaman “el síndrome del experto”. El hecho de no considerarte un experto en el tema y por ende creer que nadie te va a tomar en cuenta y a nadie le resultaran útiles tus consejos o tus ideas.

Gracias a la formación que hemos tenido con expertos, aprendimos a creer más en nosotros y entendimos que, sin duda alguna cuando empiezas hay muchas personas que saben más que tú, pero seguro hay personas que saben menos que tú. Tu experiencia y tus conocimientos iniciales pueden ser de ayuda a muchos otros.

Y además que este trabajo es una carrera larga, siempre seguirás mejorando y aprendiendo en el camino. Con esto aumentará tu visibilidad y tu autoridad. Si trabajas bien, constantemente, cada día más serás considerado experto por un número mayor de personas.

Fue un cambio brutal. El hecho de creer en lo que tú puedes aportar a los demás, la convicción con la cual expones tus ideas hace que la gente te aprecie y te siga, valorando mucho tu trabajo.

# Miedo a no saber cuál será el resultado o qué opinarán los demás

A veces, no ver el camino nos asusta. Pero, sobre todo, pensamos en qué van a decir de nosotros.

Tenemos que dar a conocer nuestra idea y, para ello, hay que exponerse. En ese caso, “¿qué dirán aquellos que nos conocen?” “¿Les parecerá bien lo que hacemos?” “¿Nos apoyarán?”

A veces, tendemos a ponernos en el peor de los casos. Pero, con el tiempo, te darás cuenta de que existen otras opciones. Y que no todo es tan malo como parece.

Adela Emilia Gómez (@miwebdesalud)

Pues en mi caso, la situación ha sido muy similar a una carrera de obstáculos.

El primer obstáculo, mi propio miedo, el ¿y si no funciona?

El siguiente, la desinformación de quienes me rodeaban, para unos era una idea sin cabeza, y para otros, una práctica similar a la espeleología.

El tercer obstáculo, darlo a conocer en redes, especialmente en Facebook, donde estaban y están buena parte de mis familiares, amigos y otros conocidos.

En lo que a mí respecta, me dije que, si no resultaba, no pasaría nada, pero si ni siquiera lo intentaba, siempre tendría la duda del ¿y si?

Para lograrlo, en relación con quienes me rodeaban, se lo expliqué, pero tuve que aceptar que no tendría su apoyo hasta que el proyecto no estuviese ya bastante definido, aunque aún no se hubiese lanzado al público.

Respecto a los conocidos de Facebook, cuando el proyecto tuvo su forma y se abrió la página web, creé mi Fanpage y los invité a dar “me gusta” a la página.

Las personas de mi entorno han tenido una reacción dispar como cabía esperar: los de más edad, entienden que se trata de “algo” que tiene que ver con mi formación y que funciona a través de “interné” y los resultados se verán a medio o largo plazo.

Los más jóvenes cuando recabé su opinión sobre cuestiones más ligadas al diseño que a otra cosa (tuve la osadía de intentar crear yo mi propia página) me dieron su impresión y ahora colaboran en la difusión de contenidos a través de sus redes sociales, Facebook, que es donde se mueven.

El resto de los conocidos existentes en Facebook cuando los he invitado a indicar “me gusta” en la Fanpage, en general lo han hecho y cuando publico algo que les llama mucho la atención, en un acto de generosidad que les honra, dan “me gusta” a la publicación en cuestión.

Respecto a mí, he preferido quedarme para el final. Me he aplicado las palabras de Churchill “sólo puedo ofreceros sangre, sudor y lágrimas”.

Tengo muy claro que debo trabajar duro, aceptar que los resultados en términos económicos se consiguen a medio-largo plazo, aunque en lo referente al “prestigio” o engagement, publicando contenido de valor, e interaccionando con la comunidad, los resultados se ven más a corto plazo.

El hecho de que me hayan invitado a colaborar en otros blogs significa un estímulo para seguir adelante.

Tengo muy asumido que hay y seguirá habiendo momentos difíciles con los que tengo que lidiar de la mejor forma posible.

# Miedo a no ser perfecto o no hacerlo bien

¿La perfección existe? Entonces, por qué nos obsesiona que todo sea perfecto desde el principio…

Creo que en este caso, aunque siempre hay que hacer las cosas del mejor modo posible, hay que enfocarse más en hacer y testear, para seguir mejorando.

Cristina Ramón (@larevoluciondelcorazon)

Tenía varios miedos, pero digamos que el perfeccionismo fue uno de los mayores.

Con el tiempo descubrí que detrás de él había un gran miedo a la crítica, a que no gustara mi trabajo. En el fondo, miedo al rechazo y a no “ser suficiente”. ¡Somos seres sociales y nos necesitamos!

Lo fui trabajando poco a poco. Me di cuenta de que lo primero que tenía que hacer era aceptarme y quererme yo misma tal y como soy. Liberarme de exigencias desmesuradas y reeducar mi mirada hacia lo que hacía bien (y no a lo que hacía mal). Entender que soy valiosa más allá de mis resultados. Y recordar que, “mejor hecho que perfecto”.

Desde esta base, sabía que las “tormentas externas” me afectarían menos.

Deshacerme del perfeccionismo me permitió disfrutar mucho más de mi trabajo y ganar tiempo a la hora de terminar mis proyectos… ¡Muy liberador!

Yanina Trigo (@paraorganizarme)

Mi miedo era que no fuera todo «perfecto». Exponerme online me saca de mi zona de confort de muchas maneras: tengo que hacer vídeos y publicar contenidos que están abiertos al escrutinio de toda la web y eso asusta bastante cuando una es perfeccionista.

Y para lograrlo, hice como hago generalmente para dar un puntapié a todos mis proyectos: me lancé y di el paso. Mandé un mail. Concreté una vídeo llamada con mi mentora Gabriela y, durante esa charla, le dije que en vez de esperar a tener todo el contenido para publicar el blog, quería al menos publicar una landing page con contenido mínimo para empezar a difundir mi idea. Así fue que el primero de mayo publiqué el sitio como se puede ver ahora.

Desde entonces, he comenzado a recibir poco a poco suscriptores que están interesados en los temas que propongo y eso me da mucha satisfacción. También he recibido feedback positivo acerca del lead magnet que regalo y eso ya se siente como una victoria.

Dar un primer paso de exposición me ha ayudado a perder el miedo y a animarme a más: ahora estoy preparando un segundo lead magnet que incluye… ¡un vídeo tutorial! Ahora toca superar la vergüenza de hablarle a la cámara.

# Miedo a que mi idea no encaje o a que la rechacen

“¿Y si mi idea no le gusta a nadie?” “¿Y si nadie entiende lo que quiero transmitir?”

Entendemos que necesitamos de un público que se interese por nuestro proyecto, pero si no probamos, nunca sabremos realmente cómo podemos hacerlo funcionar.

Marta Viera (@marta_itstime)

En el caso de Imagine, branding for the brave, el mayor miedo fue dejar de sentirme marciana por generar un proyecto basado en la creación de identidad de marca desde la auténtica singularidad de cada empresa. Generar diseño de calidad de base creativa potente e integral y no basado primordialmente en las modas que suelen ser flores de un día. El tratar de esclarecer el lugar donde residen los mejores resultados, que es la sinergia obtenida del trabajo conjunto diseñador-cliente. Ahí también es de donde llega la mayor parte de la inspiración y el quid de la cuestión es aprovechar los mecanismos donde ambas aportaciones y destrezas fluyen y convierten al diseño en una herramienta de gran poder de atracción visual y de posicionamiento.

Y te preguntarás, ¿Por qué? Pues porque no es un viaje que todo el mundo esté dispuesto a realizar. Para alcanzar los mejores resultados ha de existir un gran conocimiento interior y una alineación de la persona con su negocio. Ir a por todas y convertirlo en una extensión de sus valores y filosofía. Por eso hacemos Branding for the brave. Diseñamos para los profesionales que quieren resultados, se comprometen y apuestan por la calidad y la autenticidad.

A caminar se aprende caminando. Para lograrlo lo que hice fue crear un proyecto de apertura para dar a conocer el estudio y posicionarlo. El proyecto es Roosterland, tierra del cambio y está basado justo en eso, en la inspiración para el cambio. Los suscriptores reciben mensualmente una de las doce entregas diseñadas para inspirar y vestir el cambio en clave de viaje –que además contiene calendarios descargables–. También reciben artículos y tutoriales para implementar de forma directa y generar impacto a través de su marca.

El proyecto sigue en marcha; los resultados los veremos al final del año, incluso dentro del que viene. Vamos por la entrega de junio, pero lo cierto es que la acogida está siendo muy buena. Estamos teniendo muchas suscripciones y frecuentes comentarios muy favorables. También hemos comprobado cómo algunos clientes nos comentan ideas para futuros proyectos surgidas de aquí.

#Miedo a mostrarme

Por último, uno de los mayores miedos es a dejarnos ver. Porque hacernos visibles significa que los demás van a poder opinar.

Así que, mi recomendación es que tengas unos motivos muy potentes que te animen a seguir adelante, a pesar de cualquier dificultad.

¡Revisa los tuyos y tenlos siempre presentes!

Jean Saldaña (@jeansaldana_)

Mi mayor freno siempre ha sido el miedo a la cámara. Y, después de decirme a mí misma que si quería ir enserio, no podía dejar pasar la oportunidad de potenciar mi proyecto con este formato, así como tampoco podía dejar que ese miedo tomara el control. Fue hasta ese momento cuando comencé a hacer pequeñas acciones para irlo superando poco a poco. La clave para mí fue contar con el apoyo de otros emprendedores que tenían el mismo bloqueo y entre todos ir creando confianza. Al final, el miedo sigue estando ahí, pero ahora lo percibo como un compañero más en esta aventura.

Para lograrlo, primero empecé practicando un poco sola, poniéndome enfrente de mi miedo (la cámara) y una vez que me sentí un poco más cómoda, en los diferentes grupos de Facebook en los que participo, solía haber retos para presentarnos, entonces lancé el mío y lo bueno fue que recibí feedback para hacer mejoras. Sin este feedback de personas que están pasando por lo mismo, sola no me habría dado cuenta de las áreas que podía mejorar.

Tomando en cuenta los comentarios que me hacían, fui tomando nota de qué podía mejorar en cada vídeo y he puesto atención en estos pequeños detalles. Por ejemplo, el que más me sirvió fue el que de hecho me dio Conchi sobre tener un guión para saber por dónde va el vídeo y no perder el hilo. Ahora siento que tengo más confianza al grabar. Pero lo fundamental sin duda fue empezar y ver qué sucedía.

Hasta aquí el listado de miedos que vencer, con sus testimonios correspondientes. Ahora, antes de despedirme, me gustaría pedirte algo: ¡acompáñame en los comentarios!

Cuéntame con cuáles te has sentido más identificado, cuáles son, o han sido, los tuyo y cuál es tu experiencia. Será genial leerte 🙂

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Conchi Sanjerónimo Domingo
hola@conchisanjeronimo.com

Storyteller y redactora web. Ayudo a pequeñas marcas a dar voz a sus ideas, a través de sus comunicaciones, para que juntos hagamos que el mundo avance. Me encanta hacer magia juntando letras y transmitir todas las historias, que aguardan ser contadas, tras una marca con personalidad.

18 Comentarios
  • ADELA-EMILIA GÓMEZ AYALA
    Publicado a las 18:05h, 07 junio Responder

    Enhorabuena por tu post Conchi.

    La temática elegida es, como el «fantasma», del que nadie habla, pero todos saben que está ahí.

    Tener miedo es humano, reconocer que se tiene miedo es difícil, exponer claramente que te has visto dominada por el miedo, eso ya es un acto de heroísmo, puro y duro.

    Lo importante es que cada cual, hemos afrontado ese miedo de la mejor forma posible y hemos sabido dominarlo para salir adelante.

    En mi opinión, ante un proyecto nuevo, quién dice que no tiene miedo, miente (reconozco que es una opinión muy personal).

    Sin más, un afectuoso saludo

    Adela-E. Gómez

    • Conchi
      Publicado a las 11:34h, 09 junio Responder

      Hola Adela Emilia,

      Yo también opino que lo que habéis hecho al compartir vuestra experiencia con el miedo es de valientes. Pero, no sabéis todo lo que puede ayudar a otros que lo lean a saberse entendidos, identificados y pensar que es posible salir adelante, con miedos y a pesar de ellos.

      Mil gracias por tu participación.

      Un saludo enorme.

  • Gabriela Castelo
    Publicado a las 20:33h, 07 junio Responder

    Conchi muchas gracias por este racimo de experiencias!!

    La verdad que para mi es muy importante poder contarlo, no lo había contando en voz alta, no es que no fuera consciente, es que me daba miedo contar como me sentí en un momento de recapitular lo que en realidad quería.

    Así que bueno… ya lo dije en voz alta y me hace sentir bien.

    Y la verdad que sentirte acompañada en el camino es como que lo hace más fácil el camino, y ver que muchas mujeres pasan por lo mismo y que todas la final llegamos a buen puerto es maravilloso, yo creo que compartir nuestras experiencias es como regalar un pedacito de nosotras y sirve de inspiración para otras mujeres.

    Muchas gracias Conchi por tu espacio… y de paso te felicito por el lindo cambio de diseño de tu web, te ves hermosa!!!

    Un abrazo Conchi!!!

    • Conchi
      Publicado a las 11:37h, 09 junio Responder

      Hola Gabriela,

      ¡Qué bueno leerte! Muchísimas gracias por animarte a participar y regalarnos este testimonio con tanta generosidad. Me ha encantado contar con todos vosotr@s. Me ha ayudado a conoceros más, igual que le pasará a todo el que lo lea. Sin duda alguna, es inspirador conocer tantos puntos de vista y tantas formas distintas de enfrentarnos a los miedos que nos invaden para seguir adelante con nuestros proyectos.

      Gracias de nuevo por tus palabras.

      Un abrazo, Gabriela.

  • Cecilia
    Publicado a las 20:39h, 09 junio Responder

    Tremendo post Conchi ! Me encantó leer los miedos de otras que pasan por lo mismo que yo. Siempre es muy inspirador leer este tipo de cosas.

    Personalmente creo que me sumo en varios de estos miedos. Miedo a mostrarme (aunque a veces no parezca), miedo a caer bien… miedo a no saber… ufff… muchos miedos! Pero lo importante creo que es que no nos paralice, respirar hondo y avanzar.

    • Conchi
      Publicado a las 15:56h, 11 junio Responder

      Hola Cecilia,

      Siempre nos ayuda ver que no estamos solos en el camino, ¿verdad? Creo que este artículo es bueno para identificarnos con otros, sentirnos más comprendidos e impulsarnos a seguir avanzando, porque ahora sabes que puedes superarlo.

      Gracias por el comentario, Cecilia.

      Un saludo enorme.

  • Marta
    Publicado a las 00:55h, 10 junio Responder

    Interesante! Algunos de esos miedo que comentas ya los he superado. Pero aun me queda por remostar algunos….
    Gracias

    • Conchi
      Publicado a las 16:04h, 11 junio Responder

      Hola Marta,

      Gracias por tu comentario. Me alegra que compartas tu experiencia y espero que alguno de estos testimonios te ayude a superar los retos que tienes en este momento, incluso los que estén por llegar.

      Un saludo enorme.

  • Cristina
    Publicado a las 17:58h, 12 junio Responder

    Hola Conchi,

    Enhorabuena por el post, y muchas gracias por abrirnos este espacio para hablar y compartir nuestros miedos. Creo que es importante sacar a la luz este tema porque se trata poco y pueden llegar a ser grandes obstáculos…. Ver que al final todos tenemos miedos muy similares es un alivio y muy inspirador porque si no parece que «solo te pase a ti».
    El camino de emprender para mí es un profundo master de desarrollo personal, continuamente tienes que salir de tu zona de confort y superar muchos miedos para avanzar… ¡Toda una aventura!
    Un abrazo y vamos dando pasos!

    • Conchi
      Publicado a las 12:25h, 13 junio Responder

      Hola Cristina,

      Me encanta lo de «estar siempre fuera de la zona de confort». Al final, creo que hasta llegas a acostumbrarte.

      Gracias por tu participación. A veces, no todo el mundo está dispuesto a decir en voz alta lo que le ha pasado, o los miedos que ha enfrentado y/o enfrenta. Sin embargo, si cualquiera lo probara, se daría cuenta de cuánto libera, ¿verdad?

      Un saludo enorme, Cristina.

  • Marta Viera
    Publicado a las 19:48h, 12 junio Responder

    Hola Conchi.
    Gracias por la iniciativa. Es curioso. Estaba leyendo los miedos de las compañeras y me estaba preguntando a cuántas personas les hubiera gustado escribir y no lo han hecho precisamente por miedo… A lo mejor hacerlo en los comentarios ofrece una segunda oportunidad… ¿No? 😉

    • Conchi
      Publicado a las 12:27h, 13 junio Responder

      Hola Marta,

      Pudiera ser, seguramente haya alguien por ahí que con tu comentario se sienta súper identificado. Espero que este espacio de comentarios, se convierta en una segunda oportunidad, como dices, para no dejar pasar la experiencia. Como le decía a Cristina, resulta liberador y te quita un peso de encima, contarlo y darte cuenta de que no estás solo.

      Un abrazo enorme, Marta.

  • Jean Saldaña
    Publicado a las 20:52h, 12 junio Responder

    Hola Conchi,

    Te agradezco mucho la oportunidad de abrir un espacio en donde podamos compartir algo común en los emprendimientos, y en la vida misma, que es el miedo.

    Al leer cada una de estas experiencias me sentí identificada de hecho con varias y recordé que también había pasado por esos miedos pero al momento de compartir el mío no lo mencioné porque han sido miedos que ya no tengo tan presentes porque al enfrentarlos poco a poco vas viendo que no eran tan grades como los imaginabas, y que a base de enfrentarlos constantemente, de alguna manera puedes convivir con ellos.

    Ojalá estas historias ayuden a muchas más personas a armarse de valor y no permitir que el miedo sea lo que las limite a construir sus sueños. Yo tuve que pasar por una experiencia no muy agradable para entender que vida sólo hay una y ví todo lo que me faltaba por hacer y no había vivido a causa de tener miedo.

    Te mando un abrazo.

    • Conchi
      Publicado a las 12:29h, 13 junio Responder

      Hola Jean,

      Me gusta mucho cómo planteas el tema de convivir con los miedos. Porque, en realidad, el miedo no desaparece, pero como bien apuntas, se hace más pequeño y por tanto, puedes manejarlo mejor. Y no hay nada como plantarle cara para que comience su retirada.

      Gracias por animarte a participar, Jean. Ha sido genial contar con tu experiencia.

      Un saludo enorme.

  • Mar Navarro
    Publicado a las 13:31h, 18 junio Responder

    ¡Hola Conchi!

    Me ha gustado mucho la idea de este post, en la que emprendedores de distintos ámbitos hablan de sus miedos y de cómo los han abordado en el camino de hacer crecer su proyecto.

    El miedo es realmente algo que siempre he pensado que no nos ayuda demasiado, tan sólo nos frena y nos bloquea, pero si aprendemos a identificarlo y a actuar a pesar de él podemos llevarnos gratas sorpresas.

    En mi caso, comparto un poco las preocupaciones que se han mencionado por aquí, sobretodo las propias de cuando se inicia un proyecto (miedo a si a la gente le parecerán útiles mis contenidos, a si entenderán el concepto o propósito del proyecto, etc.). Creo que al final es muy importante desapegarnos un poco de los resultados, siempre trabajando para conseguirlos pero sin culpabilizarnos por si no cumplimos nuestras expectativas iniciales. También creo que es importantísimo el hecho de disfrutar del proceso, que al final es lo que cuenta, ser felices haciendo lo que hacemos sin dejarnos arrastrar por las circumstancias.

    ¡Gracias por tu post!

    Un abrazo,
    Mar

    • Conchi
      Publicado a las 12:05h, 20 junio Responder

      Hola Mar,

      Me parece muy interesante lo que dices, sobre todo en la última parte, sobre las expectativas y sobre desapegarnos de los resultados. Creo que tienes toda la razón, sobre todo cuando alguien comienza, porque se tiende a no ser del todo realista, tanto por exceso, como por defecto. Y, si no manejamos bien dichas expectativas, podemos frustrarnos antes de hora. En un emprendimiento, cada proceso tiene su tiempo de evolución y hay que cultivar la paciencia.

      Gracias por el comentario,

      Un abrazo.

  • Alexandra Dacier
    Publicado a las 21:00h, 18 junio Responder

    El camino para emprender para nada es algo fácil. Me encanta está reflexión con testimonios reales que nos ayuda a conectar un poco más con este camino de crecimiento.
    Me sentí muy identificada con estos miedos que en ocasiones no nos permite avanzar cuando queremos mostrar a otros lo que hacemos. Muchos miedos saben venir para sacar lo mejor que hay en nosotros, la tarea es saber avanzar con esos miedos.
    Saludos.

    • Conchi
      Publicado a las 12:07h, 20 junio Responder

      Hola Alexandra,

      Me quedo con esta visión de los miedos. Que llegan para enseñarnos algo, ayudar a que nos superemos y conseguir nuestro objetivo. Por eso, hay que estar muy atentos a lo que nos pasa, escucharnos (no hacer oídos sordos), indagar en qué nos ocurre realmente y cuando detectemos un miedo concreto, alegrarnos porque hemos encontrado nuestro próximo reto: superarlo.

      Gracias por el comentario,

      Un saludo enorme.

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